Dar los primeros pasos es toda una proeza para los bebés Una vez que lo logran, desarrollar y afianzar esa facultad será solo cuestión de tiempo y práctica. En las tiendas hay muchos juguetes ideados para facilitar el aprendizaje: correpasillos, andadores, vehículos para impulsarse con los pies… ¿Cuál es mejor? Antes de decantarse por alguno, conviene estudiar sus características, su utilidad a la hora de estimular la marcha, así como las posibilidades de juego que ofrece.

Requisitos básicos

Para garantizar la seguridad de nuestro hijo, es importante comprobar que el juguete en cuestión se adapta a su edad y su tamaño, que es robusto, estable y resistente a los impactos, y que cumple las normas de seguridad (aparece en la etiqueta). Asimismo, conviene observar si se puede plegar o es desmontable. En el caso de que sea heredado, hay que asegurarse de su estado; si no nos convence, será mejor desecharlo. Y no olvidemos que, por muy seguro que nos parezcan estos artilugios, el niño debe usarlos siempre bajo la supervisión de un adulto.

Andador

Andador

Lleva ruedas y una barandilla trasera para que el niño se agarre y camine apoyado en ella. Puede tener distintas formas e
incorporar algún juego (bloques de construcción, por ejemplo). Los modelos que llevan asiento se pueden usar también
como vehículos.

Edad. Desde el momento en que el pequeño puede mantenerse de pie solo y da sus primeros pasos (entre los 10 y los 16
meses). Antes puede ser peligroso por el riesgo de caídas.

Para qué sirve. No es para aprender a andar, sino para ensayar lo aprendido, es decir, para que el niño ejercite la marcha
una vez que haya dado sus primeros pasos. Antes debe saber guardar el equilibro y haber trabajado la marcha lateral, es decir, avanzar de lado agarrándose a un mueble.

Beneficios. El niño apoya completamente la planta de los pies y aprende a distribuir el peso de su cuerpo de una pierna
a otra mientras camina. De esta forma afianza su sentido del equilibrio, a la vez que va fortaleciendo los músculos de brazos
y piernas.

 

Bicicleta

El niño se monta encima y avanza empujándose con los pies. Puede ser de madera o metálica y  también puede tener forma de moto, de animal… Algunos llevan un soporte trasero para que el niño camine empujándola y lo use como un correpasillos.

Edad. A partir de los 18 meses.

Para qué sirve. Para disfrutar desplazándose por la casa o al aire libre. También, para emular a los mayores conduciendo
(los primeros juegos simbólicos aparecen al final de este año).

Beneficios. El niño descubre que, usando las piernas y los pies adecuadamente, puede mover el vehículo y adquirir velocidad.
Con ello gana autonomía y confianza en sí mismo. Además, el ejercicio fortalece sus músculos y potencia el desarrollo del equilibrio.  Manejar un triciclo requiere destreza, coordinación, fuerza y sentido de la orientación espacial. Esto se logra
partir de los dos años. Antes de esa edad, los beneficios para el desarrollo psicomotor son casi nulos.

En este  artículo explico de forma más extensa los beneficios de las bicicletas para niños

Hay muchas tiendas para comprar estos fabulosos juguetes que ayudan a que el niño desarrolle sus habilidades motrices.