El  amor más grande: amor de madre.

Y es entonces cuando sé y me reafirmo en lo que me ha cambiado la vida desde que tengo el mayor amor de mi vida, desde que entre dos formamos unos seres que son un pedacito de cada uno de nosotros. Nuestros hijos!!!!

El amor hacia un hijo es lo más puro, lo más firme y transformable que existe… me cambió la vida, se me transformó el querer y el enamoramiento ya no desaparece, porque los hijos nos ofrecen cada día ese poquito que hace falta para sentirte vivo.

amor a tu hijoQuizás para la mujer sea más significativo, nuestros hijos son parte de nuestras entrañas, han salido de nuestro cuerpo y somos responsables de su existencia. Durante el embarazo nos cuidamos, nos mimamos, y nos dejamos hacer y nos dejamos llevar, queremos seguir nuestro instinto, deseamos ser nosotras mismas pero nos encanta ver la transformación de nuestro cuerpo, y sentir como el amor vive dentro de nuestro ser.

La fase del enamoramiento ha comenzado y explota cuando por primera vez podemos tocar y besar a ese frágil ser que acaba de nacer… ese amor no cesa, ese amor ha nacido y seguirá en aumento. Su primera sonrisa, su primera caricia, y su segunda y tercera… todas cuentan para el amor.

 

El amor hacia tu pareja

Cuando te juntas en pareja, la vida se transforma para compartir, para ir al cine acompañada, para salir a las doce de la noche a ver como brilla la luna acompañada por esa persona que te ha robado el corazón.
El enamoramiento va pasando, pero el amor verdadero aparece, las ganas y el deseo de seguir queriendo quererle, a pesar de descubrir muchos defectos que a veces te sacan de quicio… pero es que sus virtudes son mayores, y su sonrisa y ternura hace que olvides que no recoge la mesa después de comer, o que no le gusta hacer la cama… esto lo aprende por ti, lo hace por ti, y es cuando entonces tu pareja comienza a cambiar, a modificar algunas costumbres o manías por amor.

El amor se transforma, cambia y varía. El amor es un símbolo de pureza, es el mayor sentimiento que ofrecemos y el que más nos dañan, por eso yo siempre digo “que el amor verdadero está por encima de todo”, porque así lo vivo, porque yo sería incapaz de ofender al corazón que amo, sea mi pareja o mi amigo.


Te das cuenta?? amar a nuestros hijos no es tan diferente al amor que sentimos por nuestra pareja, porque todo lo que es puro no entiende de otro medio, y cuando me pregunto:

-¿a quién se le ocurrió mandar a nuestros hijos a otra habitación a dormir?
-¿a quién se le ocurrió dejar a un recién nacido sin brazos y caricias?

Cuando queremos a alguien tenemos el deseo de estar con esa persona, de sentirle, de saber si está bien cuando está fuera, y eso no es más que amor!!!… por qué negárselo a nuestros hijos??

Si el amor es puro, muchas cosas se olvidan, muchas cosas incluso se aparcan…. porque lo que te cambia la vida un hijo es tan inmenso como el universo.

El amor hacia nosotras mismas

Muchas veces obviamos la el amor que nosotras mismas debemos auto profesarnos. No nos damos cuenta que este es el amor más importante que denemos manterner y aferrarnos a él como si la vida misma nos fuese.
Hoy os voy a dar unas pautas de trabajo encaminadas a trabajar este tipo de amor:

  • Meditación: con esta práctica conseguimos conectar con nuestro cuerpo, consiguiendo crear un ambiente íntimo y agradable que nos aportará los recursos necesarios para conocernos mejor.
  • Bailar: aunque parezca mentira el baile puede aportarnos un conocimiento y una estabilidad emocional mejor que cualquier terapia psíquica. Existen bailes como por ejemplo, la danza del vientre que nos induce con mucha facilidad al autoconocimiento mejorando nuestra autoestima y autoconcepto. A partir de la práctica continuada conseguimos liberar y reducir tensión, fortalece los músculos abdominales y pélvicos y nos ayuda a la hora de adoptar una buena postura corporal. El baile en general nos aporta disfrute, alegría, aceptación, belleza y feminidad.