Desde que me convertí en madre dejé atrás muchos pensamientos (erróneos) que tenía de cómo criaría cuando fuera mamá.
Cuando llegué a casa y me vi con mi niña, tan pequeña e indefensa, y la miraba y lo único que me apetecía era cogerla en brazos y dormirnos cerquita la una de la otra, ofrecerle mi pecho para su alimento y seguridad, sentí como la naturaleza me guiaba, como el instinto materno lograba que aquellos pensamientos que tenía antes de ser madre se derrumbaban y es que sentirla cerca era nuestra gran recompensa a su nacimiento.
Papá y yo hemos criado con apego y nuestros hijos tienen un vínculo muy fuerte con nosotros. Quienes nos leen a diario y conocen mi historia, saben que el apego ha sido fundamental para mí sobre todo con mi primera hija, ya que esto me ayudó mucho a sentirme mejor y a demostrarme que tener un hijo es mucho más que un embarazo y un parto o una cesárea.
Con el niño, nuestro segundo hijo, todo ha sido mucho más intenso tanto para él como para nosotros y su hermana. La razón es muy hermosa, y es que Óscar ha tenido apego por partida triple, pues Marta lo trata con mucho cariño, se quieren muchísimo, se abrazan, se dan besos, juegan juntos e incluso nos ofrecen lecciones de apego cuando juegan a las casitas y se convierten en padres de los tantos nenucos que tienen. Los hijos hacen lo que ven, los hijos maman de lo que se les ofrece, por eso es tan importante crear un buen vínculo, de esos fuertes y eternos que te dejan para siempre con la dulce sensación de continuar pegados, de crear un transparente cordón umbilical del que fluye amor, apego y seguridad para toda nuestra vida.
En la web
bebés y más, he visto un interesante artículo donde hablan de la importancia del vínculo entre padres e hijos, y les aconsejo su lectura, pero me permito el poner una parte que para mí es fundamental siempre, porque el peso de nuestros hijos no debiera de limitar nuestras ganas de cogerles en brazos. Existen muchas formas de porteo que permiten tenerles cerquita sin que "nos pesen", pero esto es un tema del que hablaré próximamente, mientras os dejo con "la necesidad de los brazos":
Los brazos tienen mucho que decir
Ángela Arranz, enfermera responsable de la sala de prematuros de la Maternitat del Hospital Clínic de Barcelona comenta que muchos padres “siguen sin darle importancia al contacto con su bebé, o piensan que se va a acostumbrar a estar en brazos, ¡y que eso es malo!”.
Ya es hora de desterrar semejante aberración. Los brazos y el contacto con los bebés forman parte de las pocas armas de que disponemos para hacerles sentirse seguros, tranquilos y amados.
Cuando un niño llora, sufre. Nada mejor que mamá y papá para calmar ese sufrimiento y hacerle sentir amado e importante: “Shhh, tranquilo pequeño, mamá está aquí, ahora y siempre que me necesites”.
Neri (de mi tripa a nuestros brazos)
Foto:
flickr de Matias Raineri Andersen (matiasraineri@gmail.com)